Ronald Acuña trata de contener las lágrimas tras la eliminación de Bravos ante Dodgers
ATLANTA (AP) — Ronald Acuña Jr. acortó el encuentro con los periodistas frente a su casillero, una vez sentenciada la eliminación de los Bravos. Tenía lágrimas en los ojos.
El ex MVP y cinco veces All-Star se vio desbordado por la emoción cuando intentaba explicar su papel en la eliminación de Atlanta en la serie divisional de la Liga Nacional, con la derrota del jueves por la noche, 4-1 ante los Dodgers de Los Ángeles en el cuarto juego.
“Siento que no hice nada para ayudar al equipo en esta serie. Ya sabes, se supone que debo ser una chispa para mi equipo ahí afuera, y nunca encendí ese fuego”, reconoció Acuña. “Así que estoy extremadamente decepcionado”.
Acuña señaló que su rodilla adolorida, a la que le hicieron una resonancia magnética después del tercer juego para revisar una posible lesión, no fue un factor en su rendimiento.

El venezolano bateó de 15-2 en la serie, sin jonrones ni carreras impulsadas. En Truist Park se escuchó una dispersa mezcla de abucheos después de que conectó un rodado para out en su último turno al bate, para terminar la noche de 3-0.
“Me siento bastante frustrado porque yo sé el talento que tengo, ¿me entiendes? Y es bastante difícil, tú sabes, tener el potencial que uno tiene y no hacer nada”, comentó Acuña antes de sentarse y decir que no aceptaría más preguntas.
Las dificultades ofensivas de los Bravos no se limitaron a Acuña. Matt Olson y Drake Baldwin, los otros dos principales bateadores de Atlanta, fueron igual de improductivos. El trío se combinó para batear de 45-5 (.111), sin cuadrangulares y con una carrera impulsada, ante un cuerpo de lanzadores de los Dodgers que parece capaz de llevar a la franquicia a su tercer título consecutivo de la Serie Mundial. Los tres toleteros se fueron de 11-0 en el juego decisivo.
Como equipo, los Bravos batearon para .145 en la serie y promediaron dos carreras por partido, un cierre silencioso para una temporada en la que ganaron 94 juegos y el título del Este de la Liga Nacional bajo el mando del mánager debutante Walt Weiss.
“Perder es definitivamente la mayor frustración”, manifestó Baldwin, cuyos ojos también estaban enrojecidos por las lágrimas. “Ganar es el único objetivo, pero simplemente no respondimos. Quiero decir, la mayor parte se relaciona con eso. Es hacer lo que podamos para ganar juegos y ejecutar eso”.
Debido a una combinación de lesiones y calendario, los Bravos se vieron obligados a disputar dos juegos de bullpen para abrir la serie en el Dodger Stadium, y Atlanta logró dividir honores. Pero con los dos principales abridores de los Bravos disponibles en casa, el bateo se secó.
Atlanta anotó apenas dos carreras en dos juegos.
“Los Dodgers tienen algo que ver con eso”, expresó Weiss. “Van por su tercer campeonato mundial consecutivo por una razón. Sus brazos no dejan de dominarte”.
“Pero así es la postemporada. Nunca sabes qué vas a obtener. Es muy impredecible. Algunos muchachos… muchas veces tienes héroes anónimos en la postemporada, y a veces los jugadores pasan apuros. Obviamente se magnifica porque estás jugando bajo un microscopio. Tuvimos problemas con corredores en posición de anotar. Los Dodgers también. Los juegos fueron realmente cerrados”.
Austin Riley, quien conectó un jonrón de tres carreras para llevar a los Bravos a una victoria sobre los Filis en el primer juego de la Serie de Comodines, también tuvo dificultades ante la rotación repleta de estrellas de los Dodgers: Tarik Skubal, Blake Snell, Yoshinobu Yamamoto y Tyler Glasnow.
¿Debería concedérsele un poco de comprensión a la ofensiva de los Bravos, considerando a quiénes enfrentaban?
“El lado competitivo de mí dice que no, pero ya sabes, son duros”, dijo Riley. “Son un grupo duro, de verdad lo son. Pero al mismo tiempo, para llegar a donde queremos estar, tenemos que ser capaces de encadenar hits y anotar carreras contra esos tipos”.
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