¿Qué provocó los devastadores terremotos en Venezuela y qué esperar en los próximos días?

El doblete sísmico del 24 de junio de 2026 en Venezuela dejó centenares de muertos y 1,500 heridos al reactivarse una falla geológica que acumuló tensión durante más de un siglo
Publicado: 25 jun 2026, 23:34 GMT-4|Actualizado: hace 17 horas

(Telemundo Atlanta) - Venezuela enfrenta una de las mayores tragedias naturales de su historia reciente tras los dos potentes terremotos que sacudieron el norte del país el 24 de junio de 2026.

Los sismos, de magnitudes 7.2 y 7.5, ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia y dejaron un panorama de destrucción que sorprendió incluso a especialistas acostumbrados a estudiar grandes eventos tectónicos.

Al menos 164 personas fallecieron y 971 resultaron heridas, aunque la presidenta interina Delcy Rodríguez advirtió que las cifras seguirán aumentando. El Gobierno declaró el estado de emergencia, las clases escolares se suspendieron en todo el país por una semana y el aeropuerto Simón Bolívar, cerca de Caracas, cerró temporalmente tras sufrir daños.

La falla de Boconó y Oca: una bomba de tiempo geológica

En el centro de la explicación científica se encuentra la falla de Boconó, considerada una de las estructuras tectónicas más importantes y peligrosas de Venezuela. Esta falla forma parte del complejo sistema geológico que marca el límite entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana. La energía se almacena de manera progresiva hasta que las rocas ya no pueden soportar la presión y se fracturan de forma abrupta.

El geólogo Andrés Folguera, de la Universidad de Buenos Aires, precisó que la falla de Oca también jugó un papel clave. “Cada cien años produce un terremoto de esta magnitud. Ocurrió en 1812, volvió a ocurrir en 1900 y ahora sucedió nuevamente en 2026”, explicó el especialista.

Señaló que durante décadas las placas tectónicas permanecen bloqueadas mientras acumulan tensión, y que a diferencia de Chile, en Venezuela las placas se desplazan lateralmente rozándose entre sí hasta que la energía supera la resistencia de la roca.

Por qué fue tan destructivo: profundidad, suelos blandos y falta de alertas

Los reportes preliminares indican que ambos terremotos ocurrieron entre 10 y 20 kilómetros bajo la superficie terrestre. En términos geológicos, se trata de eventos superficiales, lo que significa que las ondas sísmicas pierden menos energía antes de alcanzar la superficie. Además, los sismos ocurrieron en el valle de Yaracuy, lleno de sedimentos sueltos que amplifican las vibraciones, provocando deslizamientos de tierra e incluso licuefacción, un estado temporal en que el suelo se comporta como un fluido.

Venezuela carece de un sistema de alerta temprana de terremotos tecnológicamente sofisticado y se encuentra en un estado de desorden económico y político, lo que agravó el potencial de desastre.

Harold Tobin, director de la Red Sísmica citado en medios especializados, señaló que este tipo de falla de deslizamiento horizontal “tiende a producir fuertes sacudidas sísmicas”, comparables a las que devastaron Turquía y Haití en años recientes.

Réplicas y alerta regional: lo que viene en los próximos días

El investigador Torsten Dahm, del Centro Helmholtz de Geociencias en Potsdam, sitúa los sismos entre los más fuertes en aproximadamente un siglo para esa región y advirtió que, tras un terremoto de gran magnitud, lo habitual es que se registren réplicas.

Según las previsiones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), la región se verá sacudida por una ola de temblores menores durante la próxima semana, con un 24% de probabilidad de que un sismo de magnitud 6 vuelva a golpear la zona.

El USGS estimó que las pérdidas económicas para Venezuela podrían oscilar entre los 10,000 millones y los 100,000 millones de dólares. En una carta dirigida al presidente Donald Trump y al secretario de Estado Marco Rubio, un grupo congresional de Estados Unidos afirmó que “el país debe hacer su parte para ayudar a nuestros vecinos” y señaló que “las expulsiones a un país en medio de una catástrofe activa son insostenibles”.

La tragedia venezolana es un recordatorio urgente de que aproximadamente más del 80% de la población del país vive en zonas de alta amenaza sísmica, y que la combinación de infraestructura frágil y fallas geológicas activas puede convertir cualquier evento natural en una catástrofe humanitaria.